viernes, 25 de noviembre de 2016

SI ERA NECESARIO SOMETER EL ACUERDO AL VOTO... PERO POR OTRAS RAZONES. Por: Jorge Ignacio Salcedo Galan.

Leí el interesante artículo del profesor alemán que se anexa( “No era necesario someter el acuerdo de paz al voto popular” )  y  podría decir que todo lo que el dice yo ya lo había dicho antes, si  - mucho antes - del plebiscito; pero como no soy alemán ni tengo amigos en Semana no logré  la trascendencia que logra ahora  sobre hechos consumados el ilustre alemán.
Sin embargo, para aprovechar el peso de los decires extranjeros, quiero resaltar algo que también  dije - desde antes del plebiscito - y es que éste SI  ERA NECESARIO pero para otra cosa. Para poder igualar a los militares y civiles  que delinquieron en medio del conflicto con los guerrilleros y así pasar disimuladamente una vergonzosa  ley de punto final para los militares y prostituir, como nunca antes en la historia, el concepto del delito político. Esto lo dije y lo digo nuevamente porque el acuerdo puso  en igualdad jurídica  a los guerrilleros a los militares y a los civiles que delinquieron en el marco del conflicto. El fundamento de esta afirmación es  que nuestra Constitución señala que la amnistía y los indultos generales solo aplican solo a los delincuentes políticos, en este caso los guerrilleros (artículo 170 CP).
También es importante volver a decir que en Colombia los autores de la inmensa  mayoría de los delitos de guerra y de lesa humanidad son estatales y paraestatales y que,  por lo tanto,  para que un guerrillero pudiera resultar  no  amnistiado el correspondería a la justicia demostrar, encada caso en concreto,  cuales fueron los  delitos de lesa humanidad que cometió, lo que resultaría  muy difícil,  casi imposible en mi opinión. Para sustentar estas afirmaciones  cité una  sentencia y un auto  de la Sala Penal de la Corte. La sentencia  por la cual se declaró por vía de excepción, la inconstitucionalidad  la parte de la "Ley de Justicia y Paz" que daba a a los paramilitares el estatus de delincuentes políticos; y el  auto por el cual la Corte se abstuvo de declarar el secuestro, tortura y asesinato de la señora Gloria Lara de Echeverry como delito de lesa humanidad  porque tal delito no fue cometido de manera sistemática como arma de guerra, utilizada como argumento  para vencer la voluntad del enemigo.  Cuando  hacía estas afirmaciones aclaraba, por una parte,  que los secuestros de la guerrilla  no logran el requisito que puso la Sala Penal de la Corte para tener a tal delito como de lesa humanidad y,  por otra,  que los delitos que si son de lesa de humanidad porque si tienen el interés sistemático de vencer la voluntad de los enemigos son las desapariciones forzadas y los asesinatos selectivos que cometieron y que siguen cometiendo los agentes del estado y sus aliados. Lo anterior se  evidencia con los hechos de muerte  que marcan la continuidad de los genocidios contra cometidos contra el  gaitanismo, el upeísmo y el de los lideres sociales  que se han cometido en los ultimas días, que junto con cualquier expresión popular de inconformidad han sido,  son y seguirán siendo para el establecimiento y su doctrina militar los "enemigos" del  ejército oficial y de la institucionalidad.
Lo grave de este asunto es que cuando los  militares que estaban  con el acuerdo (en silencio como  correspondía para que su amnistía pasara)  se den cuenta de que sin el plebiscito su amnistía quedará en el limbo jurídico empezarán  (ya empezaron) a aplicar la táctica que aplicaron  durante el gobierno de Virgilio Barco  generando, en principio "casuales"  eventos militares,  hasta que la frágil tregua se rompa del todo. 
Frente ante tan terrorífica encrucijada el pueblo mayoritario que no voto el plebiscito o que voto pidiendo constituyente anulando el voto, debe señalar  el camino de salida  a través de la más grande movilización para   proponer la verdadera paz a través de la urgente convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, amplia, abierta y democrática que rebase  las  trampas y torpezas denunciadas de un proceso desarrollado para "amnistiar" al ejercito y sus aliados, perpetuando la doctrina militar "anticomunista" acogida inequívocamente, por Colombia, de manera  práctica y eficaz,   con la participación en la guerra de Corea;  y  política y jurídicamente,  con la constitucionalización de la doctrina anticomunista  hecha por la Asamblea Nacional Constituyente que convocó y  conformó Laureano Gómez  y administró el Dictador Rojas Pinilla. 

¡Bitte entschuldigen!


Jorge Salcedo


Militante de Base de "Bases en Rebelión de la UP"

No hay comentarios.:

Publicar un comentario