sábado, 17 de diciembre de 2016

IVÁN DAVID ORTIZ PALACIOS CONTADOR DE HISTORIAS Y ENCANTADOR DE ESPERANZAS. Por: Jeritza Merchán Díaz

Hoy 17 de diciembre de 2016, ochos eternos y tristes años luego de tu partida física, esta historia se sigue contando, de diversas maneras, con muy distintos intereses, con muchos olvidos conscientes; no obstante, las narraciones de resistencia continúan…porque esas fue las que tu Profe, nos enseñaste a descubrir, investigar, estetizar, humanizar, contar, contar y seguir contando. Mientras continuemos vivos, junto contigo, SEGURO, las seguiremos narrando. 

Por: * Jeritza Merchán Díaz, conocedora del interés del Profe por elaborar una secuencia de cuentitos cortos sobre la historia de la Unión Patriótica, atrevidamente pretende de alguna forma cumplir este objetivo, con esta mini-narración que ni estilística, ni estéticamente cumple con los requerimientos de un cuento elaborado; pero que por su sentir y su trascendencia es parte de una realidad que nos toca a todos, aunque usualmente solemos olvidarlo.

IVÁN DAVID ORTIZ PALACIOS CONTADOR DE HISTORIAS Y ENCANTADOR DE ESPERANZAS *

Mientras observaba aquellas paredes desvencijadas, el suelo húmedo, el techo con más perforaciones que el colador del café, trató de acordarse de la letra de las casas de cartón ¿cómo dice…? algunos apartes: …niños millonarios de lombrices… Usted no lo va a creer pero hay escuela de perros para que no muerdan los diarios… mientras el patrón hace tiempo, mucho tiempo está mordiendo al
obrero…; le fue imposible recordar más, pues su ojos casi se desorbitan cuando hallaron sobre un morro de pared un pedazo de afiche que intentaba tapar un hueco por donde se colaba el frio, nítidamente se leía UP, aunque los colores no conservaban su matiz original aún sugerían un amarillo esperanza y un verde… un verde… también se le olvidó el nombre preciso. Salió de su ensimismamiento cuando entró él, casi arrastrando los pies, un hombre canoso, un poco encorvado, con unos ojos limpios y una sonrisa amable le dijo:
– Pensé que ya no vendría hombre, lo estuve esperando la semana pasada, creí que le había dado miedo.
– Buenos días don Aparicio, no, no tengo miedo, estoy más firme que una gelatina ¡ja, ja, ja! Lo que pasa es que prohibieron la salida de buses para este lugar, solo hasta ayer retornó la normalidad, bueno si a esto se le puede denominar normalidad.
Con esa bondad innata que marca a los que menos tienen, Aparicio ofreció tinto y un pedazo de arepa, él dudó; si lo rechazaba quizá se interpretara como menosprecio, pero si lo recibía dejaría muy seguramente a la niñita que lo miraba como suplicante sin “sus medias nueves”.
Finalmente tomó la decisión:
– No gracias don Aparicio acabo de tomar algo en el pueblo, mientras esperaba quien me trajera hasta acá.
La niña sin decir una sola palabra agradeció con sus ojos; sin más reparo tomó el pocillo y el pedazo de arepa y comenzó a comer con una avidez extrema, no se podía arriesgar a que de pronto la decisión fuera cambiada.
– Me dijo mi esposa que usted quiere que yo le cuente historias, ¿cómo qué clase de historias?, yo me sé muchas, pero no de esas que traen los libros, sino las de verdad, las que uno vive.
– Ah, sí, gracias don Aparicio, se trata precisamente de esas las que yo quiero escuchar.
Hizo su presentación formal, su nombre, su trabajo, su interés en el tema, comentó algo de su investigación y para dar mayor seguridad a su interlocutor le mostró algunos textos que ya se han publicado sobre el asunto.
– No, no, hombre guarde eso, ¿como se le ocurre andar con esas vainas por aquí?, es peligrosísimo.
Se sintió avergonzado, ¡cómo pudo estar tan lejos de la realidad¡, muy seguro pensaba que luego de veinticinco años las cosas eran diferentes, el país había cambiado, ahora era “más tolerante”, las instituciones respetuosas de los derechos humanos, las autoridades más efectivas para hacer cumplir la Ley, había “seguridad”, bueno eso era lo que mostraban los informes, las estadísticas, los debates públicos de quienes manejaban el país; pero el contador de historias reales con sus palabras, su angustia y su reacción de temor fue más efectivo que los conceptos de democracia y lo aterrizó de plano en un escenario que quizá haya sido transformado por los años, pero no por las acciones. Con un rubor que sintió de pies a cabeza, su voz fuerte se debilitó y solo atinó a decir:
– Lo siento, por favor discúlpeme don Aparicio.
Guardó inmediatamente los libros y quiso recomponerse para seguir conversando, pero las narraciones de don Aparicio no le dieron tregua.
– No más hace una semana asesinaron al nieto de Félix, solo porque su abuelo había sido diputado por la UP; pero el mes pasado encarcelaron a Sol América, la hija de
María del Carmen la viuda del que fue personero de aquí recién comenzó la UP,
dizque por guerrillera y esa muchacha lo que estaba era haciendo vueltas para irse de monja. Por aquí está feo hombre.
Se sintió turbado, irresponsable, no supo cómo salir de esa situación tan incómoda, pero sobre todo dolorosa, estaba cavilando en lo que haría, diría, cuando nuevamente fue don Aparicio quien tomó la delantera:
– Hombre no se sienta mal, eso no solo le sucede a usted, lo que pasa es que la gente allá en la ciudad piensa que todo terminó, que por aquí ya no pasa nada, que lo ocurrido con los Upeistas es cosa del pasado, pero eso no es culpa de ustedes, yo creo que es culpa de que no se diga en las noticias o que no se escriba en las cartillas; yo no sé, pero ni siquiera mis nietos saben por lo que hemos pasado, a ellos les hacen aprender un poco de lecciones de lo que pasó por allá en otras guerras, en otros lugares, en otros tiempos, pero de lo que pasa en esta historia, la de nosotros no saben nada.
¡Y él, profesor de historia!
En la secundaria, cuantas veces había dejado de tarea investigar la guerra entre Cartago e Italia, cuántas veces habría preguntado la lección sobre el arribo de los normandos, cuántas veces habría mandado hacer carteleras sobre las consecuencias de la pangea y las variaciones de adaptación de la especie humana; ahora se sentía un poco peor. Como buen investigador había preparado una entrevista semiestructurada, llevaba su grabadora, una cámara digital, sus fichitas de anotaciones; pero con lo que acababa de suceder se hizo las preguntas que había querido esquivar durante mucho tiempo, ¿cuál es el papel del investigador de historias del tiempo reciente?, ¿cómo abordar la realidad cuando los actores de ella aún se encuentran sumergidos en el evento que se quiere registrar, pero se evita contar?, y… la más trascendental, ¿cómo estudiar un genocidio si aún este no ha cesado y las fuentes orales pueden traspasar en un instante el umbral de existencia y eliminación?, ¿cómo sustraerse como investigador de esa realidad que igual podía convertirlo a él mismo en víctima? Pensó entonces… porqué no me quedaría mejor leyendo en la biblioteca, viendo televisión, oyendo música, yendo a cine, conquistando a una linda dama; en un impulso quiso despedirse y olvidarse de todo lo que había programado en visitas narrativas para ese tiempo de vacaciones.
– Hombre lo asusté –dijo don Aparicio– venga le muestro mejor la huerta y así se calma.
Era un terreno no mayor de tres metros cuadrados, bien cuidado eso sí, había un papayuelo, algunas maticas aromáticas, algo de cilantro, pero lo que sobresalía era una hermosa rosa amarilla.
– ¿Cómo le parece?
– Muy bonito, sí señor. Que rosa tan linda.
– Es la flor de la esperanza.
– Sabe, esa matica me ha acompañado durante varios de mis traslados forzosos: del llano a la ciudad, de la ciudad a la sierra, de la sierra al páramo, pero aquí creo que ya me quiero enterrar. Recién la sembré yo vivía por allá por el oriente, tenía mi finquita donde podía mantener hasta veinte vacas, sembraba que la yuquita, que el platanito, algo de sorgo y arroz, dejamos cerca a la casa un jardincito; pero mi esposa es amante de los geranios y de esa matica llamada novios, decía que las rosas son difíciles de cuidar, sin embargo, en un día de la madre, mi hijo mayor, – tan bello que era mi hijito–, me lo desparecieron cuando apenas tenía 14 añitos; le regaló una rosita y cuando se secó la flor ella me dijo, mire a usted que tanto le gustan las rosas siembre este palito a ver si prende, yo lo hice y mire la casualidad; justo cuando se llevaron a mi niño floreció por primera vez, eso para mí fue como un mensaje de esperanza, porque yo me quería morir, me sentía responsable, pues yo fui quien estuvo en las reuniones de la UP, yo fui quien apoyó al candidato para la alcaldía, fui yo quien repartió volantes de la Plataforma Política y al que se llevaron fue a mi hijito, eso es tan duro. Entonces, cuando a la semana llegaron a amenazarme que si yo me quedaba en mi finca acabarían con mi esposa, mi madre ya muy viejita y mis otros hijos, decidí irme; para dónde no sabía, cómo no tenía, pero de todas maneras cogimos algo de ropa, algo de comida, unas gallinas y cuando ya estaba cerrando la puerta, ni sé para qué porque –según me contaron después– no acabábamos de irnos cuando se entraron a la casa y se robaron lo poco que servía y a lo otro le echaron candela, que dizque para que los vecinos cogieran escarmiento. Ni mi suegro se salvó, aún está vivo, pero lo castigaron supuestamente por ser de izquierda, bueno, pero cuando estaba cerrando la puerta, como le decía, vi la rosita y algo me dijo en el corazón llévela que esa es su esperanza. Miré, por arrancarla hasta me hice una herida, aquí la tengo.
Extiende la mano callosa, solo con tres dedos y la cicatriz se pierde pues su prolongación esta amputada. Él observó no tanto la cicatriz hecha por la rosa, sino la ausencia de los dedos, pero no preguntó nada, hizo como si esto no le hubiera importado y tomó la posición de escucha nuevamente. Don Aparicio, como adivinando sus pensamientos, se subió la manga de la raída camisa y dijo:
– Miré, casi me quitan el brazo, lo salvé de puro milagro, pero los dedos si se me perdieron. Eso fue como dos meses después de lo de mi niño, llegamos a la capital donde unos amigos de mi esposa que también habían tenido que salir huyendo, ya ni me acuerdo como se llamaba el barrio, solo duramos como cinco días. Una noche estábamos durmiendo cuando escuchamos una algarabía, mi esposa me dijo que no saliera que yo no sabía cómo era las cosas allí, pero cuando escucho la voz de quien me había dado posada y gritaba: ¡Me van a matar, me van a matar! entonces salgo yo, y ahí puro en la puerta estaban unos tipos con unas armas extrañas, no eran escopetas, ni machetes, ni pistolas de esas que yo veía en mi pueblo, eran unas armas negras que disparaban rapiditico, luego supe que les dicen metralletas, yo quise tirar a mi amigo y me alcanzaron a herir. Ahí perdí mis dedos, a mi amigo y me jodí el brazo.
El sol está que arde, la boca reseca y la lengua algo pastosa, cómo pedir un vaso de agua, él prefiere relamerse los labios, pero no pedir nada, cómo solicitar algo en una casa que parece que todo escasea; por arte de magia se aparece Sandrita, la hija menor de don Aparicio, con dos limonadas bien grandes que invitaban a tomarlas de un solo sorbo:
– Que aquí les manda mi mamá para que refresquen la palabra, ¡Ah! pero que perdonen lo amarga pues no hay azúcar, ni panela y la miel está en camino.
Se quedó viendo los vasos desechables que al parecer habían sido reutilizados más de una decena de veces. Disimulando un poco se atrevió a mirarla, qué ojos tan bonitos, qué piel tan lozana, qué cabellos tan negros, qué orejas tan bien hechas, aunque no se le veían mucho por lo largo y ancho de su vestido –parecía prestado, mínimo dos tallas más que las suyas– se insinuaban unas piernas bien torneadas y unos senos hermosos que invitaban al placer, tenía la belleza propia de la juventud. ¿Qué le habrá pasado en su boca?, ¿qué accidente habrá tenido?, no parece trauma por paladar hendido. Se compadece y piensa, si tuviera más
confianza les diría que mi hija podría ayudarla, ahora que está adelantado la especialización en estética odontológica, pero mejor se reserva su opinión.
– Hombre, pero me desvié de la conversa – Gracias mija–. Dice don Aparicio.
Él intuye que se ha delatado y trata de disimular, nuevamente se siente turbado, no sabe si por presentir los dolores de la bella Sandrita o por clavar sus ojos en la característica que acompleja a la muchacha.
– Estaba hablando de la rosa. Pues cómo le parece que cuando lo de los dedos, ahí mismo le dije a mi esposa y a los niños, Sandrita es la menor, estaba muy chiquita, que teníamos que irnos de allí, pues mientras disparaban los asaltantes gritaban ¡Donde quiera que estén los acabaremos Upeistas tales y por cuales! Ahora éramos más, con nosotros comenzaron a errar la esposa, los suegros, dos sobrinos y cuatro hijos de Julio, así se llamaba quien amablemente nos había dado posada. Nuevamente cogimos lo que pudimos, esta vez menos, ya no había gallinas, ni plátanos, ni yuca, ni panela; pero la rosita si la había sembrado en un tarro, estaba tan bonita, tan fresca, como invitándonos a no desfallecer, la cogí nuevamente y con ella anduve de barrio en barrio, por una, dos, máximo tres semanas; de pueblo en pueblo abusando de la confraternidad de otros que pensaban como yo y por eso corrían los mismos peligros, hasta que llegamos aquí; tierra bonita pero fría, por eso es que cuando hace sol es tan picante, porque está más cerca al cielo. Al principio fue difícil acostumbrarnos, imagínese en nuestra finca se comía diferente, se vestía uno diferente y hasta se hablaba diferente. Desde que empezamos a deambular los niños se enfermaban a cada rato; mi esposa no hacía sino llorar y yo me atragantaba con el dolor, la rabia, pero aún así seguíamos caminando, seguíamos resistiendo. Eso fue muy terrible. Cuando llegamos aquí los vecinos nos miraban con desconfianza, nos tenían como miedo, creían que éramos guerrilleros, entonces casi no hablábamos con nadie, hasta el cura nos prohibió ir a la iglesia porque dizque éramos comunistas y los comunistas son ateos y se comen a los niños, así que nos internamos en esta casita, perdimos la noción del tiempo, no sabíamos a veces ni que día era.
El volvió a mirar, ahora desde afuera “la casita”, se trataba de una especie de cuadrado que en comparación con la cocina de su casa era mucho más pequeña, a lo que debía añadirse que en un solo espacio se encontraban el lugar de cocina, lo que podría llamarse comedor y la alcoba que era compartida por toda la familia; como a medio metro fuera de ese cuadrante se encontraba el baño con un techo de plástico y unas tablas ralas que hacían de pared, el piso era una alfombra desigual de pasto y hierba, el inodoro era una letrina. “La casita” por fuera parecía un collage, tenía cartón, latas, algo de bahareque, ladrillos sin pegar, bloques, todo superpuesto; en el techo se apreciaban restos de lo que alguna vez fueron tejas de zinc, plásticos, pedazos de madera. Por un momento se imaginó los esteros que debía haber cabalgado don Aparicio allá en los hermosos llanos orientales, las inmensas haciendas que frecuentaría, los espacios grandes de su finca y de repente sintió una especie de escalofrío, se preguntó cómo hace el ser humano para adaptarse a tanta adversidad, se acordó de Viktor Frank y su obra El hombre en busca de sentido,
"... después de todo, el hombre es ese ser que ha inventado las cámaras de gas de Auschwitz, pero también es el ser que ha entrado en esas cámaras con la cabeza erguida y el Padrenuestro o el Shema Yisrael en sus labios." Don Aparicio, sin duda, pertenece a los segundos, pues si algo le sobra es dignidad pensó.
– Ya sé, dijo don Aparicio, que a usted esto no le puede parecer ni casa, ni nada, pero cuando uno lo ha perdido todo, el nicho que le permita reposar se convierte en su palacio, más si en él habitan su reina y sus príncipes.
– No. No señor, cómo se le ocurre que yo pueda llegar a pensar algo así, contestó.
Hoy había sido su día, todo había sido desaciertos, que tal si lo hubieran visto sus estudiantes de metodología, sentía que en este primer acercamiento se había equivocado casi en todo, en su observación, en su aproximación a la fuente, en sus herramientas de consecución de datos. Bueno… dejaría la formalidad y se abandonaría por la cotidianidad, después de todo había hecho un viaje un poco largo y definitivamente algo tendría que sacar de esta experiencia.
– Aparicio, por favor invite al señor a que coma algo, mire las horas que son y sin almorzar nada –desde el quicio de la puerta hablaba doña Betty–.
A pesar de las circunstancias era una mujer muy bonita, espigada, con ademanes finos y con una dulzura que empalagaba todos los sentidos, sin duda Sandrita había heredado la hermosura de su madre. Hacía pocos días la había conocido en la capital durante un encuentro de víctimas, había quedado sorprendido con la claridad y contundencia de sus palabras; su voz, aunque se quebrara con frecuencia al hacer las narraciones de las atrocidades a que había sido
sometida su familia, no había desfallecido, por el contrario, aumentaba en tono, timbre e intensidad cuando de denunciar se trató y mucho más cuando exigió justicia. Por eso al terminar la sesión él se atrevió a acercarse y solicitó una entrevista, a lo que ella contestó:
– Si quiere hable con mi esposo, yo soy mala para las historias, se me olvidan cosas, no sé si porque tengo mala memoria o porque prefiero no recordar, Aparicio si lo puede ayudar en lo que usted quiere, pero eso sí tiene que ir hasta donde vivimos, porque después de lo que pasó la última vez que vino a la ciudad decidió que jamás volvería.
Por eso hoy estaba en ese lugar, observando personas, microescenarios y un paisaje que, aunque reducido en lo material, inagotable en lo biotecnológico y lo socio histórico.
– Venga hombre sigamos porque si no Betty se embrava.
Otra vez la cuestión de la comida, nuevamente la indecisión, esa pesadez en la garganta, al fin y al cabo, él comía todos los días, consumía proteínas, vitaminas, grasas, almidones, pero ¿y ellos?
– Venga, venga, lo cogió del brazo don Aparicio, no tenga pena, siempre hay para todos.
Entraron a la casa, allí estaba dispuesta una mesa multiusos, servía para comedor, escritorio de tareas, lugar de planchado, mesón de cocina… Ahora era comedor, por eso tenía mantel limpio, salero, cubiertero y cuatro individuales; en el centro en un plato hondo llamaba a la provocación un dulce de papayuela, alrededor de la mesa estaban dispuestas seis tazas. Se sentó él, don Aparicio, la niña que le arrebató el pocillo en la mañana, Sandrita, quedaba el puesto de doña Betty, ¿para quien sería el otro?
– ¿Si han podido conversar? – preguntó doña Betty– o solo Aparicio ha hablado, usted lo perdonara, él no se calla nunca, siempre cuenta y cuenta, como si de tanto contar el destino cambiara y las cosas tomaran otro rumbo. Esperemos un poquito que venga mi padre, se está arreglando para pasar a comer, pues cuando estaba sacando la miel para estas papayuelas se resbaló y quedo todo sucio el pobre.
Por fin llegó don Teófilo, tenía una muleta, carecía de su pierna izquierda y no tenía prótesis, no fue necesario preguntar nada, lo que estaba viendo completó la idea que don Aparicio había dejado inconclusa un rato antes.
– ¡Hola buenas!, menos mal se entraron pues qué aguacero el que viene, eso explica ese solazo que estaba haciendo. Tranquilo joven no se levante, estamos en confianza.
No demoraron en aparecer humeantes papas, huevos cocidos y aguadepanela, mucha más agua que panela, pero bien caliente, al contrario de lo ocurrido en la mañana la niña permaneció quieta como todos los demás, entonces don Teófilo cerró los ojos, entrelazó las manos y comenzó la oración, agradeció el alimento, la familia y sobre todo la vida, todos contestaron amén y luego comenzaron a comer.
Pensó él, ¿estos son los ateos?, realmente había visto, pero sobre todo sentido la fe y la devoción en las palabras de Teófilo, suspiró y definitivamente pensó que este era Macondo, inmediatamente se le vinieron a la memoria las palabras del propio Gabriel García Márquez durante la comisión de sabios con su texto Un país al alcance de los niños:
“Esta encrucijada de destinos ha forjado una patria densa e indescifrable donde lo inverosímil es la única medida de la realidad. Nuestra insignia es la desmesura. En todo: en lo bueno y en lo malo, en el amor y en el odio, en el júbilo de un triunfo y en la amargura de una derrota. Destruimos a los ídolos con la misma pasión con que los creamos. Somos intuitivos, autodidactas espontáneos y rápidos, y trabajadores encarnizados, pero nos enloquece la sola idea del dinero fácil. Tenemos en el mismo corazón la misma cantidad de rencor político y de olvido histórico... Por la misma causa somos una sociedad sentimental en la que prima el gesto sobre la reflexión, el ímpetu sobre la razón, el calor humano sobre la desconfianza. Tenemos un amor casi irracional por la vida, pero nos matamos unos a otros por las ansias de vivir”.
Estaba sumergido en sus pensamientos cuando la voz de Teófilo lo sacó de sus elucubraciones. – Así que está escribiendo la historia de la UP.
– ¡Ah!, sí señor. Bueno, tanto como la historia no, es muy presumido asumirlo así, intento apenas un acercamiento narrativo desde fuente oral directa.
Todos se quedaron mirándolo, como si hubiera hablado en otra lengua.
– Estoy intentando conocer algo de la UP, por eso quiero hablar con algunas personas que saben de ese partido político.
– Y para que quiere conocer esa historia? –preguntó Teófilo– ¿para sacar del rescoldo los dolores?, ¿para avivar rencores?, ¿o para ilusionar a la gente con que se investigará y habrá justicia?, cuando Usté y yo sabemos que eso es puro cuento.
Sintió como si le hubiesen dado una bofetada, eso era lo que había querido evitar durante años, la confrontación con las víctimas sin tener respuestas, incluso sin tener bien definida su pregunta. Cada vez que presentaba su trabajo la principal crítica que le hacían era que no usaba fuente oral directa, de una y otra forma siempre explicó las razones por las cuales no lo hacía, sin embargo ahora que se había decidido, se encontraba totalmente desprovisto de herramientas teóricas, metodológicas, incluso humanas para contestar a Teófilo.
– No, don Teófilo, para nada de eso, es que como colombiano, como profesor y como persona, siento que tengo la responsabilidad de que se conozca la historia de la UP, así como otras historias parecidas, para que cosas tan inhumanas como las cometidas contra esta agrupación política y otras que creyeron en un momento dado que podían participar democráticamente en la construcción de un nuevo país, no se repitan.
No sabía bien si su respuesta se debía a la calentura de sus emociones o al trago hirviendo de aguadepanela que había quemado su garganta. Teófilo guardó silencio, movió la cabeza de un lado a otro en señal de desaprobación, las miradas de Betty y Aparicio se cruzaron en señal de solidaridad con el invitado, la niña ocupaba su imaginación en el momento en que estuviera degustando el dulce de papayuela, en cambio Sandrita permaneció en su pose, concentrada en servir los platos, no dejó entrever ninguna reacción, la incomodidad cedió cuando Betty dijo:
– A mi si me parece importante que se conozca lo que ha pasado, por lo menos para que no nos sigan mirando con recelo, que sepan que somos personas comunes y corrientes, que lo que queremos es trabajar, criar a nuestros hijos, vivir en paz; que reconozcan que nos han criminalizado y sometido al genocidio por haber pretendido que las cosas en el país mejoraran, que hubiera reforma agraria, nacionalización de recursos naturales, que se desmontaran los ejércitos privados pagados con recursos ilegales, que los civiles fueran juzgados por civiles, en fin todo eso que pusimos en la agenda política papá.


– Ay mija, yo no sé si usted es muy optimista o ingenua –contestó don Aparicio–. No se acuerda que desde 1984 eso mismo se lo dijeron al Presidente de la República, a los comandantes del ejército, al Congreso y que la Unión Patriótica emprendió su campaña política con el permiso y las normas del Estado, pero igual ahí mismo comenzó, o mejor, comenzamos a ser eliminados. No se acuerda que nos mataron a dos candidatos presidenciales, a senadores, diputados, líderes Upeistas, que además de sus campañas políticas siempre denunciaban lo que estaba pasando con nosotros, no se acuerda que durante siete períodos los gobiernos no han querido reconocernos como víctimas de un genocidio. Mija no se acuerda de todos los que han tenido que salir de sus tierras allá en el sur, en las costas, en el centro, en el oriente, en el occidente, en fin en todas partes, incluso que se han tenido que ir del país; no se acuerda de los que están en las cárceles, en los cementerios y los que no se encuentran en ninguna parte, ¿entonces porque ahora cree que sí van a querer saber?
Los alimentos se convirtieron –por lo menos para los adultos– en vinagre, la desazón era evidente, todos querían terminar rápido para levantarse de sus bancas y evadir el peso emocional, político, histórico de lo que se acababa de decir; él por su parte, quería agradecer, despedirse, regresar pronto a su casa y nuevamente centrarse en las fuentes escritas, aún no era el momento de abordar las fuentes orales, él lo sabía y se reprochaba haberse dejado tentar, ahora estaba como enconchado, no atinaba a decir nada, ¿desde dónde dar una explicación coherente?, ¿cómo justificar los dolores que se orientan al verbo, pero con la misma legitimidad al silencio?, ¿acaso el silencio no era otra forma de permanecer?
Realmente se estaba sintiendo muy mal y pensaba que ese día ya había llegado al límite entre la teoría y la realidad, había ido por respuestas y se había llenado de más preguntas, quería definir variables medibles y se había topado con sentires impensables e incalculables, había querido perfilar entradas analíticas y sus criterios teóricos se habían puesto en entredicho.
– Yo también quiero que se cuente mi historia dijo Sandrita, porque solo nosotros la sabemos y creo que ya no podemos cargarla.
Todos quedaron perplejos, jamás la habían oído hablar así, incluso pensaron que por el trauma ella inconscientemente había olvidado los sucesos, continuó partiendo la papa, casi volviéndola naco para poder digerirla, no se veía perturbada, al contrario emanaba mucha serenidad.
– Yo no sé, si esto que le voy a contar lo escuchen los presidentes, los jueces, los políticos, y no sé si de hacerlo les interese, pero lo que sí quiero es que otras personas sepan que en su país suceden cosas semejantes o mucho peores que las que ven en televisión.
Tomó suavemente la aguadepanela, recogió los platos, dobló el mantel, se sentó nuevamente y se dispuso a contar.
– Tengo veintiséis años, desde que tenía tres he vivido errante con mi familia, entre una huida y otra alcancé a estudiar hasta tercero de bachillerato, no sé muy bien que es la UP, de que se trata, como se organizó, cuáles eran sus objetivos, por qué era peligrosa para algunos sectores, lo que sí sé porque me ha marcado para siempre, son las consecuencias del genocidio perpetrado contra ella.
En mis recuerdos de niña siempre está el miedo, siempre estábamos huyendo, escondiéndonos, a veces separándonos; en mi adolescencia todo el tiempo tuve que permanecer callada, aunque viera injusticias, aunque me dijeran que tenía derecho a protestar, en realidad era mejor no decir nada porque podía ponerme y ponerlos a ellos en peligro, nos volverían a perseguir y hasta matar; en mi juventud debía tener cuidado con quienes hablaba, con quienes me relacionaba, todo eso era sorteable, pues no había vivido de otra forma y pensaba que eso era natural.
Un día mi padre me invitó a la capital para que me reuniera con otros jóvenes que vivían circunstancias semejantes a las mías, pues se preocupaba de que yo fuera tan callada, tan ausente, como tan triste, entonces acepté acompañarlo. Allí con otras muchachas y muchachos hablamos e intercambiamos ideas, nos pusimos tareas, comenzamos a comunicarnos con otros jóvenes que estaban fuera del país, no por voluntad sino por obligación; alcancé a ir como cinco veces, la última vez mi padre me acompañó pues aprovecharía para hacerse un chequeo médico. Estábamos en plena reunión cuando de repente se sintió una explosión, la sede en donde estábamos había sido atacada por bombas a plena luz del día, muchos jóvenes murieron allí, otros quedamos heridos, nos sacaron y en vez de llevarnos a
un hospital nos trasladaron a lugares oscuros, nos hicieron muchas cosas malas, a mí me reventaron la boca, me tumbaron los dientes, me fracturaron la mandíbula, por eso soy así, y también me forzaron; cuando por fin, luego de tanto denunciar una organización de Derechos Humanos logró nuestra liberación, la justificación para tanto atropello fue que éramos terroristas, que nuestras reuniones eran clandestinas y peligrosas, que hubo la necesidad de bombardearnos porque teníamos armas sofisticadas. Quisimos denunciar pero las autoridades pedían pruebas, las preguntas que nos hacían eran verdaderos interrogatorios y de ser víctimas nos convertíamos en victimarios; nos cansamos y decidimos volvernos para la casa y dejar eso así, pasados los meses me comencé a sentir mal y cuando fui al médico me enteré que estaba embarazada, esta es mi niña, María Eugenia. Una niña hija de la guerra, pero una niña que yo aspiro, pueda vivir en paz. Por eso señor, si mi historia sirve para que esto cambie, cuéntela y sígala contando hasta donde sea posible, hasta donde sea necesario.
Sandrita se levantó pausadamente, caminó derecha, se lavó la cara, cogió la niña, le dio un beso en la frente y le dijo que la amaba, salió de la casa, se paró en la huerta junto a la rosa amarilla y dejó que la lluvia la mojara completamente, como si quisiera lavar su historia, enjuagar sus recuerdos, quitarse de encima una suciedad que le había sido impuesta, arrancarse sus propias espinas, quería purificarse y volver a florecer.
Ante tantos datos, la fuerza de los testimonios, lo denso de la historia, él no atinó a escribir nada, fotografiar nada, preguntar nada; recibió esta vez –sin pensarlo dos veces– un tinto, recogió su maletín que solo había abierto para sacar sus libros y volverlos a guardar rápidamente, se despidió de todos y comenzó a caminar hacia la carretera, pensando ahora en ese artículo tan interesante de Arne Johan, Vetlesen, La imparcialidad y el mal, respecto de las consideraciones sobre el genocidio Bosnio, recitó mentalmente pero de memoria algunas afirmaciones que le llamaban la atención:
“… El mal no pertenece al domino del pensamiento. El mal no degenera en abstracción, no se materializa como abstracción. El mal es algo concreto. Su presencia en el mundo pertenece a la experiencia. Lo que sabemos del mal, lo sabemos desde la experiencia. En cuanto que experiencial, el mal posee la forma del sufrimiento […] la víctima es la única que, sin distorsión ideológica o autoengaño psicológico, conoce la realidad del mal, es decir, aquello que el mal aporta como experiencia, como sufrimiento. De hecho, la víctima es una fuente absolutamente
privilegiada para cualquier tipo de comprensión del mal […] El pecado capital no es el sadismo, sino la indiferencia –la incapacidad de sentirse en la piel del otro– o, al menos, éste parece ser el caso del mal genocida…”
Seguía pensando cómo iba a desarrollar estas ideas, ahora que había visto materialmente y en concreto el mal en una familia que toda es víctima del genocidio contra la UP, pero donde cada uno de sus miembros tiene su propia experiencia del mal, esto indudablemente ampliaba la discusión sobre una posible Ley de Víctimas, necesariamente repercutía en lo que se pudiera llegar a decir de reparación integral, porque claro que ésta debe ser integral para el grupo, pero también para cada individuo, seguía tejiendo sus ideas cuando de pronto escuchó la voz de don Aparicio:
– Hombre, hombre… espere le digo unas palabras… casi que no lo alcanzo, que pena con usté, hoy todo fue como de locos, pero quiero decirle que vuelva por acá y conversamos, de pronto en otra oportunidad le pueda acabar de contar la historia de la rosa que apenas pude comenzar.
– Gracias don Aparicio, hasta la vuelta.
Se estrecharon las manos, se miraron a los ojos como sellando un compromiso y se despidieron con un ¡hasta pronto!
Mientras subía al bus se le antojó una imagen, la rosa amarilla que abría sus pétalos y cantaba yo te daré, te daré niña hermosa, te daré una rosa, una rosa llamada UP. Sus labios dibujaron una sonrisa de optimismo.
Lo que nunca supuso el profe, es que esta historia quedaría inconclusa. Ojalá que alguien se atreva a rescatarla del olvido, para que tanto él como las víctimas a quienes siempre trató de devolver sus nombres, sigan viviendo en la memoria de quienes les han profesado su amor, respeto y cariño.


viernes, 25 de noviembre de 2016

El deber de la memoria MASACRE SEGOVIA 1988-2016, MIREN, ESCUCHEN, ANALICEN, PIENSEN Y ... Recopilado por: Jeritza Merchan Díaz

UNA DE LAS MAYORES RESPONSABILIDADES QUE TENEMOS CON LOS  SEGOVIANOS, ES ESTUDIAR, INVESTIGAR, ANALIZAR Y  NO PERMITIR  QUE SE JUEGUE NI CON SU DOLOR, NI CON SU VERDAD, INCLUSO SI ESTA DESCUBRE COSAS, HECHOS  Y ACTITUDES  QUE  CREÍAMOS IMPOSIBLES, COMO POR  EJEMPLO QUE UN PERIODISTA NO INVESTIGUE, QUE  SIENDO  DE TRADICIÓN DE IZQUIERDA  DIGA  QUE  ES "TAN SUBJETIVO" PODER DECIR  QUE UNO DE LOS MASACRADORES  ES DERECHA...QUE DOLOR!!!!, PERO  AFORTUNADAMENTE  LA  MEMORIA  ES  UN DERECHO DE LOS PUEBLOS, Y LOS DATOS ESTÁN AHÍ, LAS NARRACIONES  DE SOBREVIVIENTES TAMBIÉN,  LAS DENUNCIAS, LAS  AMENAZAS ... AL MÁXIMO SENTIDO DE LA HISTORIA ES LA MEMORIA.

1988
CARTA ABIERTA N°. 2 AL PUEBLO DEL NORDESTE HABLA EL MRN 
Nos respondió el Partido Comunista la primera carta que le escribimos al pueblo. Dicen que somos un grupo paramilitar. Tiene razón. Pero el pueblo no debe temer, ya que contamos con la policía y el Ejército que son sus amigos y además constitucionalmente reconocidos por el gobierno. Dicen los comunistas que tienen autodefensa para defender el pueblo y sus conquistas. Queremos recordar que así como nuestros compañeros del MAS limpiaron a Puerto Berrío, de tanto títeres comunistas, exterminaremos al pro-castrista ELN, aniquilaremos a la subversiva Unión Patriótica y acabaremos con la popular tregua de las FARC. De nuevo le decimos a nuestros hermanos del Nordeste que reconquistaremos la región así sea a ―sangre y fuego‖. Para ello contamos con el apoyo militar de la policía, del Ejército colombiano, del MAS y de ilustrísimos hijos de la región que hoy ocupan altísimas posiciones en el Gobierno. Reconocemos y valoramos el esfuerzo que hacen nuestros aliados de los Estados Unidos, que bajo la fuerte mano de su Presidente Dr. Ronald Reagan, combaten intensamente al comunismo internacional. No debemos ser desagradecidos con ellos, ya que han invertido muchos dólares en nuestra patria y por eso debemos corresponderles con nuestras riquezas naturales y rechazar los atentados dinamiteros que el ELN le hace a los oleoductos y a las dragas desinteresadamente construidos por los norteamericanos. Desde ya le decimos al pueblo que apoyamos la candidatura presidencial del destacadísimo luchador contra la subversión, General Fernando Landazábal Reyes. Respaldamos al gran caudillo de esta región, Dr. César Pérez García, en su anhelo por la Presidencia de la Cámara de Representantes. Saldremos para la elección popular de Alcaldes con dos honorables baluartes: Don Humberto González, para Remedios y Don Sigilfredo Zapata, para Segovia. No aceptaremos alcaldes comunistas en la región, como tampoco Consejos Municipales integrados por idiotas campesinos o vulgares obreros como los de la Unión Patriótica, ya que no tienen la inteligencia para desempeñar tales posiciones y manejar estos municipios que siempre nos han pertenecido y ahora recuperaremos, ¡cueste lo que cueste! ¡Fuera comunistas y guerrilleros del nordeste! No más guerrilleros en las administraciones! Espérenos… ¡saldremos con un gran golpe mortal! M.R.N.
 


















JUAN MANUEL GALÁN DESVÍA LA INVESTIGACIÓN POR EL GENOCIDIO COMETIDO CONTRA LA UP, COMO ALGUNA VEZ MAZA MARQUEZ LO HIZO CON LA INVESTIGACIÓN POR LA MUERTE DE SU PADRE. Por: Jorge Ignacio Salcedo Galan.

Sin duda alguna Luis Carlos Galán enfrentó las mafias narcotraficantes, fue valiente en esta lucha y  su muerte  fue decidida por el contubernio de éstas mafias con un sector de la clase política tradicional (el liberal Alberto Santofimio Botero y otros) con la complicidad de algunos agentes del estado (Maza Márquez y sus secuaces).


El genocidio cometido contra la Unión Patriótica y que aún no  se detiene, como lo demuestran los recientes asesinatos de líderes sociales, tiene un origen diferente al del magnicidio  galanista. El genocidio contra la UP involucra no a un sector de políticos  y funcionarios corruptos (como ocurrió con Galán), sino DIRECTAMENTE al ESTADO COLOMBIANO   que en desarrollo de la doctrina militar anticomunista (conocida desde la segunda posguerra mundial como la "Doctrina Truman")    asesinó a Jorge Eliecer Gaitán,  dos años después  participó militarmente   en Corea y años después determinó el genocidio contra la UP . Tal doctrina  se constitucionalizó  por la Asamblea Constituyente de Laureano Gómez y Rojas Pinilla en acto legislativo que aún no ha sido derogado.


Las afirmaciones ("Este es un paso para esclarecer el exterminio de la UP y el Nuevo Liberalismo") del senador Juan Manuel  Galán sobre el "extermino de la UP" van dirigidas  a desviar la investigación por el delito de GENOCIDIO cometido contra este partido  para que se imponga como verdad  la ridícula tesis asumida por los Acuerdos de La Habana y vergonzosamente aceptada por la señora Aida Avella, es decir que "lo que le ocurrió" a la UP fue una "tragedia" que el Estado no evitó, siendo su responsabilidad solamente por  omisión de cuidado. La investigación por el delito autónomo de GENOCIDIO  cometido contra la UP está  hoy  pendiente de que se abra formalmente por parte de la Fiscalía General de la Nación, lo que no sucede a   a pesar la insistencia de quienes presentamos la denuncia (Jeritza Merchán, Jaime Araujo, Ricardo Pérez y el suscrito) y las afirmaciones del acucioso  delfín pretenden  que esta urgente investigación nunca se abra y  se desvíe.


El senador Galán y su familia dieron un dura y valiente lucha por evidenciar la desviación de la investigación que desde el DAS se hiciera sobre el homicidio de su padre y esposo, por lo que es una verdadera vergüenza que hoy  hagan lo mismo con la investigación por el genocidio cometido contra la UP: desviarla para que la verdad oficial sea que  el narcotráfico y algunas "manzanas podridas" estatales  son los únicos culpables,  exonerando el Estado colombiano de sus responsabilidades que van mucho más allá de una simple "omisión de cuidado".



Jorge Salcedo



Militante de Base de "Bases en Rebelión de la UP"






PD. Ruego el favor de hacer llegar esta nota al senador Galán y a toda su familia.

SI ERA NECESARIO SOMETER EL ACUERDO AL VOTO... PERO POR OTRAS RAZONES. Por: Jorge Ignacio Salcedo Galan.

Leí el interesante artículo del profesor alemán que se anexa( “No era necesario someter el acuerdo de paz al voto popular” )  y  podría decir que todo lo que el dice yo ya lo había dicho antes, si  - mucho antes - del plebiscito; pero como no soy alemán ni tengo amigos en Semana no logré  la trascendencia que logra ahora  sobre hechos consumados el ilustre alemán.
Sin embargo, para aprovechar el peso de los decires extranjeros, quiero resaltar algo que también  dije - desde antes del plebiscito - y es que éste SI  ERA NECESARIO pero para otra cosa. Para poder igualar a los militares y civiles  que delinquieron en medio del conflicto con los guerrilleros y así pasar disimuladamente una vergonzosa  ley de punto final para los militares y prostituir, como nunca antes en la historia, el concepto del delito político. Esto lo dije y lo digo nuevamente porque el acuerdo puso  en igualdad jurídica  a los guerrilleros a los militares y a los civiles que delinquieron en el marco del conflicto. El fundamento de esta afirmación es  que nuestra Constitución señala que la amnistía y los indultos generales solo aplican solo a los delincuentes políticos, en este caso los guerrilleros (artículo 170 CP).
También es importante volver a decir que en Colombia los autores de la inmensa  mayoría de los delitos de guerra y de lesa humanidad son estatales y paraestatales y que,  por lo tanto,  para que un guerrillero pudiera resultar  no  amnistiado el correspondería a la justicia demostrar, encada caso en concreto,  cuales fueron los  delitos de lesa humanidad que cometió, lo que resultaría  muy difícil,  casi imposible en mi opinión. Para sustentar estas afirmaciones  cité una  sentencia y un auto  de la Sala Penal de la Corte. La sentencia  por la cual se declaró por vía de excepción, la inconstitucionalidad  la parte de la "Ley de Justicia y Paz" que daba a a los paramilitares el estatus de delincuentes políticos; y el  auto por el cual la Corte se abstuvo de declarar el secuestro, tortura y asesinato de la señora Gloria Lara de Echeverry como delito de lesa humanidad  porque tal delito no fue cometido de manera sistemática como arma de guerra, utilizada como argumento  para vencer la voluntad del enemigo.  Cuando  hacía estas afirmaciones aclaraba, por una parte,  que los secuestros de la guerrilla  no logran el requisito que puso la Sala Penal de la Corte para tener a tal delito como de lesa humanidad y,  por otra,  que los delitos que si son de lesa de humanidad porque si tienen el interés sistemático de vencer la voluntad de los enemigos son las desapariciones forzadas y los asesinatos selectivos que cometieron y que siguen cometiendo los agentes del estado y sus aliados. Lo anterior se  evidencia con los hechos de muerte  que marcan la continuidad de los genocidios contra cometidos contra el  gaitanismo, el upeísmo y el de los lideres sociales  que se han cometido en los ultimas días, que junto con cualquier expresión popular de inconformidad han sido,  son y seguirán siendo para el establecimiento y su doctrina militar los "enemigos" del  ejército oficial y de la institucionalidad.
Lo grave de este asunto es que cuando los  militares que estaban  con el acuerdo (en silencio como  correspondía para que su amnistía pasara)  se den cuenta de que sin el plebiscito su amnistía quedará en el limbo jurídico empezarán  (ya empezaron) a aplicar la táctica que aplicaron  durante el gobierno de Virgilio Barco  generando, en principio "casuales"  eventos militares,  hasta que la frágil tregua se rompa del todo. 
Frente ante tan terrorífica encrucijada el pueblo mayoritario que no voto el plebiscito o que voto pidiendo constituyente anulando el voto, debe señalar  el camino de salida  a través de la más grande movilización para   proponer la verdadera paz a través de la urgente convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, amplia, abierta y democrática que rebase  las  trampas y torpezas denunciadas de un proceso desarrollado para "amnistiar" al ejercito y sus aliados, perpetuando la doctrina militar "anticomunista" acogida inequívocamente, por Colombia, de manera  práctica y eficaz,   con la participación en la guerra de Corea;  y  política y jurídicamente,  con la constitucionalización de la doctrina anticomunista  hecha por la Asamblea Nacional Constituyente que convocó y  conformó Laureano Gómez  y administró el Dictador Rojas Pinilla. 

¡Bitte entschuldigen!


Jorge Salcedo


Militante de Base de "Bases en Rebelión de la UP"

miércoles, 2 de noviembre de 2016

SE CONFORMÓ EL CONSEJO NACIONAL PRO ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE EN COLOMBIA.

Contacto con Sebastián González de la Unión Patriótica - Bases en Rebeldía, 27 de octubre de 2016

El Consejo por la constituyente, con el fin de impedir esta nueva exclusión, le informa a la comunidad internacional y a la nacional, que seremos interlocutores activos en la búsqueda de la verdadera paz y que no escatimará ningún esfuerzo para dialogar con todos los actores armados (ELN, FARC, EPL), con el propio Estado y especialmente con las organizaciones de la sociedad civil, porque tiene claro que el derecho a la paz fundamental e irrenunciable que tenemos todos los colombianos, no está condicionado ni supeditado al mantenimiento del orden público que tiene el gobierno nacional”, dice el manifiesto público que firman organizaciones políticas y sociales de Colombia y que dio a conocer en CX36, para todo el Uruguay por el 1250 AM del Dial –y el mundo a través de www.radio36.com.uy- Sebastián González, dirigente de la Unión Patriótica – Bases en Rebeldía. Transcribimos este contacto que usted puede volver a escuchar aquí:


María de los Ángeles Balparda: Nos vamos a Colombia, estamos en contacto con Sebastián González de la Unión Patriótica-Bases en Rebeldía, con un proceso en Colombia que sigue adelante pero con novedades.
Primero que nada los buenos días, ¿cómo te va Sebastián?

Sebastián González: Buenos días para ti, para Diego, la compañera Sandra y para todo el grupo periodístico de ustedes allá en Montevideo.
Quiero iniciar recordando que hoy exactamente hace 27 años fue asesinado en el edificio inteligente de Medellín, en el Edificio La Alpujarra donde funciona el centro administrativo, nuestro compañero camarada Gabriel Jaime Santamaría Montoya, quien era vicepresidente de la Asamblea Departamental de Antioquia y presidente de la Unión Patriótica allí en ese mismo departamento. Entonces le estamos haciendo memoria.
Él tuvo tres atentados, estuvo en tres oportunidades en el exilio pero nunca estuvo de acuerdo con esa figura y prefirió morir como Jaime Pardo, como Bernardo, como tantos camaradas, héroes y heroínas siguiendo la lucha acá en nuestro país.
Miren, cuando la lucha es auténtica, el leal resiste, el indeciso renuncia, el cobarde traiciona, el burgués se desespera y el héroe combate. Esa es una frase que quiero traer en este momento de Julius Fucik (1) que me parece muy importante. Hay otra de Dolores Ibárruri, La Pasionaria (2), el mejor guerrero no es el que triunfa siempre sino el que vuelve de la batalla.
Compañera, realmente hoy también tenemos que reconocer que sobre el ambiente político que se inician los diálogos abierto con el Ejército de Liberación Nacional en el Ecuador, precisamente en su capital en Quito.


MAB: Exactamente y hay convocatoria para acompañar esos diálogos por lo que hemos escuchado.

SG: Sí compañera Ángeles, pero no debe olvidar usted y recuerde al Che Guevara, parodiándolo un poco cuando decía que el imperialismo que hoy viene a este caso, que a la oligarquía no hay que creerle nada porque el representante de la oligarquía colombiana, el tal premio Nóbel de la Paz 2016, esta semana precisamente aquí en Colombia le declaraba la guerra -o le declara la guerra- al proletariado colombiano por intermedio de su Ministro de Defensa con una reforma tributaria que prácticamente es contra el bolsillo de todos los colombianos.
Entonces ese tipo de contradicciones más presiones, chantajes, manipuleos y matoneos que él hace, planteando que si no se entrega al señor Odín Sánchez pues entonces no va haber (diálogo) y eso lo ha venido amenazando el que va hacer el jefe de la delegación del gobierno Juan Camilo Restrepo.
Entonces nosotros consideramos que ese tipo de amenazas, de chantajes, son muy peligrosos porque si se va a trabajar en los diálogos de paz que estamos necesitando todos los colombianos pero no lo que pretende la burguesía, la oligarquía, que es una paz que va totalmente, absolutamente (…). Nosotros estamos planteando, y por eso permítame yo me tomo el atrevimiento y le leo rápidamente, nuestro manifiesto que después de varias reuniones con diferentes organizaciones sacamos a la luz pública y dice así compañera:
CONSEJO NACIONAL PRO CONSTITUYENTE
MANIFIESTO A LA COMUNIDAD NACIONAL e INTERNACIONAL
Los abajo firmantes, quienes depositamos votos nulos en el pasado plebiscito, o nos abstuvimos de votar, o votamos sí, miembros todos de la sociedad civil, y como tales, por mandato del artículo 22 de la Constitución Colombiana, titulares del derecho a la Paz, que es mucho más amplio que la mera cesación parcial de un conflicto armado, como el que se firmó en La Habana, pues no es sólo la falta de violencia física sino también la ausencia de violencia social y económica en las relaciones sociales; sabiendo que no es posible la paz si no existe, coetáneamente, el respeto y realización plena para todos los miembros de la sociedad civil, de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales. Y que es "esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión" (ONU).
Conscientes de que las negociaciones con la insurgencia, si bien pueden suprimir un importante factor de violencia, no resuelve los graves problemas fundamentales de la sociedad que afecta principalmente al pueblo, quien no cuenta con plenas libertades democrática, ni lo derechos esenciales como el trabajo, la tierra, la salud, la educación, la vivienda, y los servicios públicos son negados o recortados configurándose una profunda desigualdad social.
Seguros de la necesidad de hacer profundos cambios estructurales que modifiquen las relaciones de propiedad y distribución de la riqueza, requerimos de una nueva Constitución Política, por lo que proponemos luchar por una Asamblea Nacional Constituyente de carácter amplia, democrática y popular, que diseñe las nuevas instituciones que hagan realidad la anhelada paz con justicia social.
Por todo lo anterior, nos hemos constituido en el CONSEJO promotor de esa Asamblea Nacional Constituyente, y porque consideramos, al igual que otros sectores, que no le hace bien al país, ni al proceso de paz, que los resultados del plebiscito sean canalizados por la clase en el poder para zanjar sus diferencias y darle continuidad al sistema que debe modificarse por ser causa de la violencia y del conflicto que hemos padecido.
Igualmente, vemos positiva la iniciación del diálogo para la cesación del conflicto armado con el ELN, y esperamos que uno de sus primeros frutos sea el cese bilateral del fuego y observamos con optimismo que el ELN haya manifestado que durante todo el proceso se hará acompañar de la sociedad civil. Estaremos en plena disposición de acompañarlo con toda libertad y autonomía, para señalar sus coincidencias y sus divergencias; lo que sea ampliación de derechos lo respaldaremos y lo que signifique vulneración, retroceso o privación de derechos, lo rechazaremos.
El Consejo por la constituyente, con el fin de impedir esta nueva exclusión, le informa a la comunidad internacional y a la nacional, que seremos interlocutores activos en la búsqueda de la verdadera paz y que no escatimará ningún esfuerzo para dialogar con todos los actores armados (ELN, FARC, EPL), con el propio Estado y especialmente con las organizaciones de la sociedad civil, porque tiene claro que el derecho a la paz fundamental e irrenunciable que tenemos todos los colombianos, no está condicionado ni supeditado al mantenimiento del orden público que tiene el gobierno nacional.
El Consejo por la Asamblea Nacional Constituyente que hemos constituido, está abierto para que otros sectores interesados en la propuesta que levantamos se integren, participen y la fortalezcan, y así unir fuerzas.
Diálogo Nacional ya, dentro y fuera de la constituyente.
Consejo Nacional por la Asamblea Constituyente.
Bogotá, Octubre 18 de 2016
Firmas:
Unión Patriótica Bases en Rebelión
Divergentes MP (Movimiento Político)
Movimiento por la Constituyente Popular (MCP)
Partido Socialista de los Trabajadores (PST)
Colectivo Nacional Sindical Clasista (GM)
Memame Colectivo Pueblo
UNES
Juventud Democrática Popular (JUDEP)
Comité San Juan de Todos – Jorge Arango Díaz
Jaime Araujo Rentería. Ex Magistrado CC
Editson Romero. Docente Universitario”
Ha sido leído el manifiesto para la opinión pública nacional e internacional.


MAB: Por lo que entendemos es una convocatoria a organización y reorganización en torno a este programa que están planteando.

SG: Exactamente compañera.
Y que no es una convocatoria de último momento sino que siempre se ha venido haciendo, no solamente por los acá firmantes sino por muchas otras organizaciones. Yo recuerdo que con Marcha Patriótica que somos cofundadores hasta que estuvimos allí, precisamente con Jaime Araujo Rentería siempre se ha venido promoviendo la Asamblea Nacional Constituyente. Entonces nosotros consideramos que este llamado es muy importante y que nos va a servir entonces para esclarecerle al pueblo colombiano.
También quiero anotar lo siguiente, muchos campesinos y muchas personas (NdeR: Se interrumpe la comunicación)


MAB: Se cortó la comunicación; era Sebastián González, de la Unión Patriótica – Bases en Rebeldía; desde Colombia.



Notas de Redacción

(1) Julius Fucik (1903-1943) fue un periodista y escritor checoslovaco, miembro del Partido Comunista de Checoslovaquia. Fue detenido por la Gestapo y posteriormente ejecutado.

(2) Dolores Ibárruri Gómez, La Pasionaria (1895- 1989), dirigente política en la Segunda República Española y en la Guerra Civil. Histórica dirigente del Partido Comunista de España, a su lucha política unió la lucha por los derechos de las mujeres para demostrar que las mujeres, “fuesen de la condición que fuesen, eran seres libres para elegir su destino”.

IZQUIERDA Y DERECHA EN IMPUESTOS. ECONOMIA. Por: Jaime Araujo Rentteria


IZQUIERDA Y DERECHA EN IMPUESTOS. ECONOMIA

La mayoría de los colombianos, creen que por tratarse de una materia técnica y árida, los impuestos o tributos no reflejan el sempiterno debate entre izquierda y derecha. En materia de impuestos existe también la lucha ideológica entre izquierda y derecha, ya que los grupos de izquierda propugnan los impuestos directos, que gravan menos a los que tienen menos, mientras que los de derecha quieren los impuestos indirectos, que gravan por igual a todas las personas, sean pobres o ricas. Las ideologías de izquierda defienden los impuestos progresivos y directos que gravan más a los más ricos y los partidarios de la derecha apoyan los Impuestos regresivos e indirectos que benefician a los más ricos.

Según el artículo 363 de la Constitución Nacional, el sistema tributario se funda en los principios de equidad, eficiencia y progresividad.
Principio de equidad. Es la aplicación en el campo tributario de la regla de distribución de las cargas que dice que a igual riqueza igual tratamiento fiscal y a desigual riqueza distinto tratamiento fiscal (lo que los tributaristas denominan Igualdad horizontal e igualdad vertical).
Principio de la eficiencia o de la economicidad. Es un Principio técnico de los sistemas tributarios, pero no político ni social y busca el recaudo de los impuestos con el menor costo para el Estado y la menor carga para el contribuyente. De este modo, los gastos administrativos en que incurre el contribuyente para pagar el impuesto son deducibles y para el Estado son el costo social en que debe Incurrir para verificar la capacidad contributiva.
Principio de la progresividad. Es la aplicación del principio de distribución que impone cargas desiguales a los desiguales y es progresivo porque de las rentas altas absorbe relativamente “más” que de las rentas bajas y su alícuota crece en la medida en que la base aumente. Un ejemplo, nos ayuda a aclarar el concepto de la progresividad: tomamos con unidad de medida el peso colombiano y sabemos que un peso está integrado por 100 centavos; los ciudadanos que se ganen entre uno y 1 millón de pesos, no pagan impuesto, los que se ganan entre $1.000.001 y 5 millones de pesos, pagan 10 centavos de impuesto por cada peso que se ganen; entre $ 5.000.001 y 20 millones de pesos, pagan 20 centavos en impuesto por cada peso que se ganen; entre $20.000.001 y 50 millones de pesos, pagan 32 centavos en impuesto por cada peso que se ganen; entre $ 50.000.001 y 100 millones de pesos, pagan 50 centavos en impuesto, por cada peso que se ganen; entre $ 100.000.001 y 800 millones de pesos, paga 70 centavos en impuesto por cada peso que se ganen. Como se puede observar, cada vez que gano más pesos, el Estado me quita, progresivamente, más centavos de ese nuevo peso que me gano (comenzó quitándome 10 centavos y terminó quitándome 70 centavos por cada peso). Para no matar la gallina de los huevos de oro, el Estado, sin embargo nunca me quita la totalidad del nuevo peso que me gano, ya que si lo hiciera así, no habría incentivos para aumentar la producción, o para producir nuevos pesos, ya que el Estado me quitaría todo. Por esta razón es que el Estado siempre me deja algunos centavos de los nuevos pesos que gano; por ejemplo, de cada nuevo peso que me gano, en el peor de los casos me quita 80 centavos y me deja una ganancia de 20 centavos; ganancia que constituye un incentivo para que yo siga produciendo y ganando; ya que si yo soy por ejemplo, Bill Gates y introduzco 100.000 millones de dólares, una ganancia de 20.000 millones de dólares, en un atractivo y un estímulo para seguir produciendo.
El impuesto se denomina progresivo o regresivo, cuando de las rentas altas absorba relativamente “más” o relativamente “menos” que de las rentas bajas. El ejemplo típico del Impuesto proporcional debe ser el impuesto sobre la renta, ya que al aumentar la renta de una persona debe aumentar el porcentaje recaudado. Una persona que tenga una renta de $1.200.000 no paga impuesto de renta; quien tenga una renta de $2.000.000 paga $112.000 de impuestos o sea que el porcentaje recaudado de su renta total es 5,6% y el porcentaje que el Estado recaudó por cada peso de más que ganó en comparación con la persona anterior fue de 14 centavos. Quien tenga una renta de 50.000.000 paga en Impuestos $16.460.000; en este caso el porcentaje que recaudó el Estado de la renta de esa persona es 32,9% y por cada peso adicional que ganó ya no recaudó 14 centavos sino 50 centavos. En síntesis por cada peso adicional que una persona gana, más centavos de ese mismo peso debe entregar al fisco. El sistema es regresivo, cuando por cada peso adicional que me gano, me quitan menos centavos.
Como se puede observar, de lo explicado sobre la progresividad fiscal, y el mandato del artículo 363 de nuestra constitución, que establece que el sistema como tal debe ser progresivo, lo que excluye los impuestos regresivos, e impide que dentro del sistema, los impuestos indirectos sean mayores que los impuestos directos. Como en el sistema tributario de Colombia, existen muchos impuestos regresivos y los impuestos indirectos como el IVA, son mayores que los impuestos directos progresivos, el sistema como tal es inconstitucional y la reforma tributaria que acentúa los impuestos indirectos al aumentar el IVA, y por otro lado reduce un impuesto directo, como el que pagan las sociedades por renta de 43 al 34%, hace a la reforma tributaria inconstitucional. En síntesis, el sistema tributario que tenemos hoy en Colombia es inconstitucional y lo es también la reforma tributaria que se propone, por violación del artículo 363 de nuestra constitución.

EL LENGUAJE TRIBUTARIO EN COLOMBIA

En Colombia, utilizamos un lenguaje tributario, que no siempre coincide con el de otros países, ya que empleamos una distinción género-especie: el género el concepto de tributo y dentro de ese género encontramos las especies de: impuesto, tasa y contribución.
El impuesto, es la obligación fiscal que le impone el estado al ciudadano, en uso de su poder de imperio, sin que le entreguen nada a cambio.
La tasa es un pago que se hace como contraprestación al costo de un servicio que se recibe; por ejemplo, lo que pago por el servicio de energía eléctrica, agua o gas, etc.
La contribución es un pago que hacen los propietarios de inmueble en reciprocidad al beneficio obtenido por la valorización de éstos ocasionada por una obra pública y en relación con su costo.
Este último concepto se debe distinguir de la Contribución parafiscal que, de conformidad con el artículo 29 del estatuto orgánico del presupuesto nacional, son aquellos recursos públicos creados por ley, originados en pagos obligatorios con el fin de recuperar los Costos de los servicios que se presten o de mantener la participación de los beneficios que se proporcionen (ARTÍCULO 29. Son contribuciones parafiscales los gravámenes establecidos con carácter obligatorio por la ley, que afectan a un determinado y único grupo social y económico y se utilizan para beneficio del propio sector. El manejo, administración y ejecución de estos recursos se hará exclusivamente en forma dispuesta en la ley que los crea y se destinarán sólo al objeto previsto en ella, lo mismo que los rendimientos y excedentes financieros que resulten al cierre del ejercicio contable. Las contribuciones parafiscales administradas por los órganos que formen parte del presupuesto general de la Nación se incorporarán al presupuesto solamente para registrar la estimación de su cuantía y en capítulo separado de las rentas fiscales y su recaudo será efectuado por los órganos encargados de su administración (L. 179/94, art. 12; L. 225/95, art. 2º).
Como su nombre lo indica, la contribución parafiscal se maneja paralelamente a los otros ingresos del fisco o por fuera del presupuesto ya que tienen destinación específica; si bien el concepto es nuevo en la Constitución, en la práctica existían ya diversas aplicaciones del mismo era el caso de los aportes al ISS, al SENA, a las cajas de compensación familiar, la retención cafetera, el fomento arrocero, el fondo ganadero, etcétera.
El principio de igualdad, también se aplica en materia fiscal dentro del ámbito constitucional. El principio de igualdad tributaria es la creación y aplicación idéntica de la ley a todos los sujetos contribuyentes sin introducir diferencias debidas a su situación personal o a las relaciones que existan entre ellos; y en sentido negativo como la eliminación de discriminaciones en una situación semejante o similar y esta tiene dos proyecciones: igualdad en la ley e igualdad en la aplicación de la ley.
La primera hace referencia al momento de la creación de la norma, del establecimiento del tributo y supone la igualdad de todos los sujetos pasivos de un mismo tributo, los que deben recibir un tratamiento idéntico en lo concerniente al hecho gravable, a la acumulación de ingresos gravables, deducciones permitidas, plazos de pago, etc., debiendo únicamente variar las tarifas tributarias aplicables, de acuerdo con la capacidad económica de cada contribuyente, para respetar el principio de proporcionalidad. 
La segunda se refiere al momento de la aplicación del tributo, de la aplicación de la ley. Se proyecta sobre la eficacia de la ley cuando resulta aplicada por la Administración.
Como el Derecho Tributario impone el deber de contribuir de cada sujeto con los gastos públicos. ¿Cuál es el rasero para medir la igualdad en materia tributaria? La respuesta es: la capacidad económica y a igual capacidad económica igual tributación. El principio de capacidad económica ha sido el principio rector para medir la justicia o no de los tributos y significa fuerza económica suficiente para contribuir al sostenimiento de los gastos públicos
La decisión de gravar o no por parte del legislador debe someterse a la constitución y respetar el concepto de generalidad que tiene como elemento esencial el que, con respecto a los destinatarios de la misma, se trate de manera igual a quienes se encuentren en idéntica situación y que sus disposiciones se apliquen a todas las personas que se coloquen en las hipótesis previstas en la ley. La justicia tributaria exige la progresividad de la imposición. El legislador debe situarse en un espacio susceptible de imposición y este tiene dos límites: un mínimo, por debajo del cual no puede haber tributo y un máximo, por encima del cual no puede haber tributo.
“El tributo además no será confiscatorio entendiéndose la prohibición de confiscatoriedad como un límite que afecta tanto al sistema tributario como a otros impuestos en particular, mediante la imposición de un máximum a la progresividad. La confiscatoriedad puede producirse tanto por la acción de un único tributo, como por la aplicación conjunta de varios de ellos. En este último caso, cada uno de los mismos, individualmente considerado, no transgrede la prohibición; sin embargo el efecto que produce la acumulación de las diversas exacciones sobre la misma capacidad económica, es confiscatorio.”1.
OTROS ELEMENTOS DE JUICIO
Los principios constitucionales, que rigen el sistema tributario en Colombia, son violados tanto por el gobierno Santos, como fueron violados en el pasado por el gobierno Uribe, ambos, golpearon al pueblo colombiano con los impuestos indirectos, como el IVA, que golpean más duramente a los más pobres que a los más ricos y ahora se extiende no solamente en cuanto a su monto, que pasa del 16 al 19%; sino en cuanto al grupo de bienes a los que se aplica, muchos de los cuales pertenecen a la canasta familiar, incluidos los alimentos (que tendrán que pagar inclusive quienes no tengan ingresos, ya que por el hecho de ser desempleado, no se exime del pago del impuesto del IVA: el desempleado también necesita comer y para comer deberá pagar IVA).
La reforma tributaria, graba más duramente las rentas provenientes del trabajo que las provenientes del capital (disminuye en cerca de 10 puntos el impuesto a las sociedades)
la reforma tributaria, la va a pagar la clase media de Colombia y no los ricos, que tienen tanto en el gobierno santos como el gobierno Uribe los acuerdos de estabilidad tributaria o confianza inversionista, que no pagarán ningún aumento, pero si se beneficiarán de la disminución del impuesto a las sociedades (puede esta estabilidad es sólo para que no les pongan más impuestos, pero no les impide beneficiarse de su disminución o de las nuevas exenciones tributarias, lo que el pueblo conoce como la ley del embudo, lo ancho para ellos y lo angosto para el pueblo).
La reforma tributaria, beneficia a las personas jurídicas (sociedades) y hace más gravosa la carga tributaria para las personas naturales.
La reforma tributaria, no sólo es inconstitucional, por violación de los principios constitucionales arriba señalados, sino también por violación de otro principio constitucional: el de la justicia, ya que es manifiestamente injusta y lo que es más grave, aún estando revestida de legalidad, contemplada en una ley, una norma tributaria puede ser injusta; es lo que sucede, por ejemplo con todas las exenciones o tributos irrisorios, que el Estado cobra a empresarios extranjeros o nacionales, que obtiene ingentes ganancias con los contratos de regalías, o contratos de concesión, que les permiten, obteniendo grandes ganancias y teniendo por lo mismo gran capacidad de pago, sin embargo no pagan o hacen pagos irrisorios. En todos estos casos si bien es cierto que están ajustados a la ley o al contrato, aunque es legal, es injusto, violatorio del principio constitucional de justicia y en consecuencia también son inconstitucionales.
UNA OJEADA A LA ECONOMIA
Según datos del Banco de la República, no siempre confiables, ya que cuando las noticias económicas son malas, las minimiza y cuando son buenas las engrandecen, “A junio de 2016, el saldo de la deuda externa de Colombia fue de US$116.363 millones (m) (41,5% del PIB1 ), presentando un incremento de US$ 5.637 m (5,1%) frente a diciembre de 2015.”, Sin contar con la deuda interna, que es similar al externa, podemos afirmar, que el gobierno santos en los seis años que lleva a casi que duplicado la deuda pública del Estado, lo que demuestra su fracaso económico.
En junio del año 2009 Cada niño que nacía en el país tenía sobre su espalda una deuda superior a los $ 3.800.000 pesos. En junio del año 2015, en sólo seis años ya se había duplicado a $ 7’544.028 pesos; y hoy es de cerca de $ 9.200.000.
Toda esta deuda, que deben pagar estos niños, que si pudieran escoger preferirían no nacer para no tener que pagarla, se traducirá en nuevos impuestos que seguirán pagando la clase media, las rentas de trabajo y los desempleados por medio de impuestos indirectos; pues el gobierno no se apretara el cinturón, no dejará de repartir mermelada para disminuir el gasto público (en el Estado como en las familias, hay dos maneras de resolver las crisis económicas: aumentar la producción o disminuir el gasto público) y el único recurso que se le ocurre, es el de nuevos impuestos que Chupan la sangre de un pueblo y una clase media, que ya está exánime.
No hay tiempo ahora para hablar del desastre económico que se observa al mirar la balanza de pago, la cuenta corriente o la balanza comercial; todas con señales negativas y en lo único que coinciden es en augurar más impuestos para atender esos desastres económicos y sin pocas esperanzas de que en el corto plazo el petróleo, el carbón o las materias primas recuperen su precio en el mercado internacional, la fórmula única que se le ocurre al Ministro de Hacienda es más impuestos para el pueblo colombiano.
Nada propone el ministro para recuperar, los cerca de 15 billones de pesos que le deben al Estado, quienes han manejado mal recursos públicos, comenzando por los funcionarios públicos y empezando por el actual ministro de hacienda, que le giró a dragacol, por fuera de la ley, cuando era ministro de otro gobierno, cerca de 25.000 millones de pesos y cuya suma le fue ordenado pagarla por el Consejo de Estado y que ya sobrepasó los 30.000 millones de pesos, pero que todavía no paga.
El fracaso del gobierno, no sólo se refleja en el terreno económico, sino también en el terreno jurídico, ya que no pudo blindar los acuerdos de La Habana, como perdió parte del territorio nacional, juridicamente ante la Corte Internacional de Justicia, con Nicaragua al perder miles de kilómetros del territorio nacional, sin asumir su responsabilidad política, como tampoco la asumió cuando perdió el plebiscito; pues la única manera de asumir la responsabilidad política es renunciando del cargo político que se tiene, como deben renunciar todos los que perdieron el plebiscito: ministros, gobernadores, alcaldes, congresistas, diputados, concejales, ediles, etcétera. La sociedad civil está esperando que renuncien.
SINTESIS
Como la crisis económica, lo que incluye la crisis fiscal, está íntimamente ligada, al modelo económico que nos rige, que el gobierno Santos ha manifestado que no se toca, en lo que coincide con su ex socio de ayer y posible socio en el futuro, Uribe; y como en los Pactos de La Habana, las FARC aceptó que ese modelo económico no se tocaba, es que estamos obligados a ir más allá de los acuerdos de La Habana. Por esta misma razón, es que tenemos que evitar un nuevo frente nacional, en este caso de tres, entre Santos, Uribe y la FARC, para mantener el modelo económico que sólo trae para el pueblo colombiano, cada año, como una peste maldita, nuevos impuestos y menos derechos. Si queremos que esta situación de más impuestos y menos derechos se revierta, tenemos que diseñar las instituciones que lo hagan posible, que traigan la verdadera paz con justicia social, esto es, con el derecho a la salud y a la educación, con el derecho al trabajo, a la vivienda digna, a la igualdad y esto sólo es posible con la participación de todos los sectores sociales, en una constituyente democrática, autónoma, soberana, que haga la paz desde abajo y no desde arriba. Por este motivo seguimos constituyendo en toda Colombia los Comités pro constituyente, que una la causa de los derechos del pueblo con el cambio del modelo económico, que ni Santo ni Uribe quieren.
Constituyente ya, la sociedad civil soberana la exige ya. Mas allá de los acuerdos de la habana.
Jaime Araujo Renteria


1 Miranda Pérez Armando, El principio constitucional de igualdad en materia fiscal